Hoy hace 18 meses que nuestro expediente está en Etiopía. Hoy hace 18 meses que nuestro predictor mostró, oficialmente, una señal que aseguraba nuestro embarazo. Pero, a diferencia del embarazo biológico, este embarazo adoptivo es más... más de todo:
- más duradero (ya vamos por 18 meses de embarazo... ¡y lo que queda!),
- más pesado (si los 9 meses pesan, imaginad 18...),
- con subidones y bajones hormonales más exagerados,
- con más incertidumbre, ya que hasta muy poco tiempo antes no sabes el sexo del / de la niño/a,
- con más probabilidades de engordar, ya que los nervios de tantos meses te dan por.... ¡COMER!,
- MÁS, MÁS y MÁS.
Y que no se me enfaden las mamás biológicas, que lo único que quiero hacer entender es que los cuantísimos meses de espera hacen que toda la "sintomatología" se multiplique por 1000 y te acabes sintiendo muy desgastada.
Y respecto al miedo que pasa la futura mamá durante todo el embarazo, pues... no sé cómo de intenso es en el caso de un biológico (que alguien se pronuncie al respecto), pero os aseguro que el miedo de una futura mamá adoptiva es GIGANTESCO: miedo por si el "proceso" se resolverá con éxito, miedo a que las autoridades etíopes no decidan parar la adopción internacional, miedo por saber si él o ella estará bien, si estará sanit@, si comerá bien, si las cuidadoras le darán cariño, si...
En fin, dedico esta entrada a NOSOTROS, especialmente a mi Bruno, por tener tanta paciencia conmigo, por aguantar "mis" subidones y bajones, por... en definitiva, por ser mi compañero, mi aliado y mi confidente en este camino hacia nuestr@ hij@.